• 25 de junio de 2024 5:09 AM

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España entra en una nueva sequía meteorológica duradera de tres años

– Pese a que el invierno fue un 2,7% más húmedo de lo normal

– La primavera será más lluviosa en el oeste y el centro peninsular, y más calurosa en el Mediterráneo

MADRID, 17 (SERVIMEDIA)

España se encuentra en una nueva situación de sequía meteorológica de larga duración, que es cuando se acumulan menos lluvias de lo normal en los tres últimos años, pese a que este invierno fue un 2,7% más húmedo de lo habitual.

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) aportó este dato este viernes en una rueda de prensa telemática ofrecida por Rubén del Campo, portavoz; Estrella Gutiérrez, jefa del Departamento de Delegaciones Territoriales, y Ricardo Torrijo, meteorólogo del Área de Predicción Operativa. Todos ellos ofrecieron detalles de las características climáticas del invierno, el balance hídrico de los últimos meses y un avance del tiempo para los próximos días y de la primavera.

España entró en una sequía de larga duración a finales del año pasado y continuaba en esta situación a comienzos de este mes de marzo. Las cuencas de acumulación (que son similares a las hidrográficas, pero no exactamente las mismas) más afectadas son las del Guadalquivir, el sur y el Pirineo oriental.

Del Campo precisó que esta «incipiente» sequía duradera no es una novedad en España, que ya vivió otras desde que la serie histórica comenzara en 1961: en 1975, entre 1981 y 1983, de 1992 a 1995 (que fue la más intensa y larga), entre 2005 y 2007, y en 2017 y en 2019.

Además, Del Campo apuntó que España sigue en sequía meteorológica si se tienen en cuenta las precipitaciones de los últimos 12 meses, algo que ya comenzó en enero del año pasado y la situación persiste. «Afecta a todas las cuencas de acumulación salvo las del Tajo, el Júcar y el Segura, que están ligeramente fuera», añadió.

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INVIERNO

Esta sequía a 12 meses se mantiene pese a que este invierno meteorológico (que comprende los últimos meses de diciembre, enero y febrero) fue húmedo en el conjunto de España, al registrar 194,5 litros por metro cuadrado, lo que supone un 2,7% más de lo normal.

Ello se debió a que diciembre resultó muy húmedo, ya que enero fue normal y febrero, muy seco en cuanto a precipitaciones. En invierno llovió más de lo habitual en la vertiente atlántica peninsular y menos en la mediterránea.

Respecto a las temperaturas, el invierno meteorológico fue cálido en la España peninsular, que tuvo 7,4 grados de media, esto es, 0,8 más que de costumbre. Se trata del décimo invierno más cálido de la serie histórica (que empieza en 1961) y el quinto de este siglo XXI.

Ese trimestre resultó entre normal y húmedo en prácticamente toda la península, pero seco en amplias zonas levantinas, así como húmedo en Baleares gracias al temporal de finales de febrero asociado a las borrascas Juliette. Respecto a Canarias, fue entre normal y seco en las islas orientales y predominantemente húmedo en las occidentales.

De nuevo, diciembre condicionó el trimestre invernal porque resultó ser el más cálido desde 1961, con 2,8 grados más de lo normal, pues enero (-0,1) y febrero (0,4) fueron normales en cuanto a temperaturas.

Los últimos cinco inviernos meteorológicos fueron cálidos o muy cálidos en España y es la primera vez que ocurre tal situación desde 1961.

Este último invierno resultó muy cálido en el tercio sur peninsular, cálido en el centro y el noroeste de la península, y Baleares, y normal en el Cantábrico, el valle del Ebro y la Comunidad Valenciana, mientras que en Canarias fue cálido o normal en la zonas bajas y frío en las de mayor altitud.

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PRIMAVERA Y VERANO

Por otra parte, la primavera meteorológica (marzo, abril y mayo) tendrá temperaturas más altas de lo habitual en el este peninsular y los archipiélagos, y lloverá más en la vertiente atlántica -es decir, buena parte del oeste y zona central de la península- y menos en las provincias mediterráneas.

Las primeras predicciones disponibles para el verano apuntan como escenario más probable el de unas temperaturas superiores al promedio normal. «Quizás tengamos un verano complicado con los incendios», aventuró Del Campo.