• 1 de marzo de 2024 9:42 AM

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Solo un 4% de los pisos en alquiler en España admite mascotas

– Madrid es la región más permisiva y es más difícil en Aragón, según la Fundación Affinity y Fotocasa

MADRID, 20 (SERVIMEDIA)

Apenas un 4% de los pisos en alquiler en España permiten expresamente el acceso a familias con animales de compañía, fundamentalmente perro o gato, según un estudio realizado por la Fundación Affinity y el portal inmobiliario Fotocasa.

Este estudio, cuyos resultados fueron dados a conocer este lunes, visibiliza las dificultades que tienen a las familias con perros y gatos a la hora de alquilar una casa.

Así, solamente un 4% de los pisos en alquiler permitían el año pasado el acceso a familias con animales, lo que supone un punto porcentual menos que en 2021.

No obstante, esta cifra podría ser mayor si el propietario de la vivienda y la familia que convive con un perro o gato llegan a un acuerdo, según la Fundación Affinity y Fotocasa. En España, la Ley de Arrendamientos Urbanos -reguladora del mercado del alquiler- otorga a los arrendadores la potestad para aceptar o no animales en su propiedad.

La Comunidad de Madrid es la región más permisiva (un 7% de sus pisos en alquiler admite mascotas), seguida de Baleares, Comunidad Valenciana y Canarias (6%).

Por el contrario, Aragón resulta ser la comunidad autónoma donde es más difícil encontrar una vivienda de alquiler que permita mascotas (1%), por delante de País Vasco, Extremadura, Castilla y León, y Cantabria (menos de un 2%).

Por provincias, Palencia, Ciudad Real, Salamanca y Teruel están por debajo del 1%, mientras que Barcelona, Alicante, Santa Cruz de Tenerife y Valencia se acercan al 6%. Según Fotocasa, el alquiler en España supone un 23% del mercado inmobiliario.

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«ALTAVOZ»

La directora de la Fundación Affinity, Isabel Buil, indicó al respecto: «Queremos sacar a la luz los problemas que tienen las personas que conviven con un animal de compañía a la hora de alquilar una vivienda donde todos los miembros de la familia, incluidos los perros y gatos, sean bienvenidos», indicó

Buil añadió: «Queremos ser un altavoz de este problema que afecta a muchas personas cada año y animarlas a que puedan expresarse y pedir un cambio de actitud a la sociedad. En muchos contratos se incluye la cláusula de ‘no se aceptan animales’ por defecto y queremos mover a la reflexión sobre este tema».

Además, apuntó que «convivir con un animal de compañía no es sinónimo de problemas, simplemente hay que cumplir unas normas básicas. «Creemos que hoy en día tenemos suficiente información y responsabilidad como para asegurar una buena convivencia», recalcó.

Convivir con un animal de compañía es una situación bastante generalizada en España. Según datos de Fundación Affinity, en casi la mitad de los hogares en España (un 44%) hay animales de compañía.

En este sentido, las limitaciones existentes para estas familias que quieren acceder a una vivienda de alquiler comprometen una necesidad básica. «No es una novedad que cada vez tengamos más perros y gatos. Por eso, se hace cada vez más necesaria la aceptación de animales en la vivienda de alquiler», comentó María Matos, directora de Estudios y portavoz de Fotocasa.

Matos indicó que «esta admisión ayudaría al equilibrio del mercado del alquiler, donde muchas familias inquilinas son rechazadas de las candidaturas a la vivienda por el hecho de tener perros o gatos».

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«Existen instrumentos, como seguros o cláusulas en el contrato, que aportan seguridad y garantías a los propietarios en el caso de que se produzcan desperfectos. En definitiva, es responsabilidad de todos conseguir una sociedad más respetuosa con los animales y sus familias», subrayó.

«PERFECTOS INQUILINOS»

Según el estudio, sigue extendida la creencia de que los animales de compañía pueden suponer un gasto añadido para el arrendador por los desperfectos que estos pueden ocasionar en la vivienda.

No obstante, lo que parece preocupar más a los que quieren arrendar sus propiedades son los inconvenientes en la convivencia, como son los posibles ruidos u olores. En muchos casos, se alude a estos supuestos para obstaculizar el acceso a la vivienda a familias con perros y gatos.

«Esta negativa por parte de los propietarios de viviendas responde más a los prejuicios que como sociedad arrastramos que no a la realidad. Como es normal, las personas no quieren problemas y ponen los mecanismos necesarios para evitarlos. Lo más importante para un propietario es encontrar a la mejor familia para habitar su casa y muchas veces ésta tendrá un perro o un gato con el que vive en perfecta armonía, orden y limpieza», argumentó Buil.

Según Buil, «al descartar a las familias que tienen animales de compañía, se está perdiendo a un gran número de posibles candidatos que podrían ser perfectos inquilinos de la vivienda». «Debemos desterrar la idea de que los animales son sinónimo de ruidos y suciedad porque eso no tiene ninguna base y es una creencia que merma la igualdad de oportunidades de muchas familias a la hora de acceder a una vivienda», concluyó.