• 19 de abril de 2024 6:09 AM

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Una escritora sin brazos echa un pulso a la discapacidad con sus charlas sobre ‘Poder femenino’

– Adriana afirma con convicción que ante la discapacidad «lo que más hay que entrenar es nuestra actitud»

– Ha dado más de 4.000 conferencias en diez países y el sábado ofrece en EEUU su primer concierto de violonchelo con los pies

MADRID, 08 (SERVIMEDIA)

Adriana Macías es una mexicana que nació sin brazos y que lleva 23 años recorriendo auditorios de todo el mundo para compartir su historia de superación. Es autora de cuatro libros de éxito, ha impartido más de 4.000 conferencias motivacionales, es madre soltera de una niña de 7 años y ha aprendido a tocar el violonchelo con los dedos de sus pies. Su máxima es «practicar con las posibilidades» de su cuerpo y «echar mano de la imaginación» para alcanzar sus sueños.

A sus 44 años, Macías es una de las primeras mujeres conferenciantes motivacionales y ha obtenido diversos galardones como el ‘Premio Mujer Extraordinaria 2010’ y el ‘Premio Nacional de la Mujer por Canadem 2013’. La escritora ha sabido ‘reconstruirse’ tras el divorcio de su pareja, con la que llevaba más de 15 años, y se ha reinventado tras cursar estudios de Derecho y comprobar que nadie la contrataba como abogada por «no tener brazos». Como ella repite en cada una de sus charlas y asevera con contundenca en una entrevista a Servimedia, «hay que dejar de centrarse en lo que no tienes y concentrarte en lo que tienes».

La pequeña Adriana nació sin brazos debido a una enfermedad congénita y enseguida aprendió a desarrollar herramientas que le ayudaron a construir otras habilidades. «Esta discapacidad me enseñó a tener otras virtudes como el compromiso y la disciplina», confiesa ‘Adry’, como le gusta que le llamen.

ACTITUD ANTE LA DISCAPACIDAD

«La discapacidad es una condición de vida y lo único que importa es la actitud que uno adopta frente a ella». Esta es la mejor lección que le dejaron sus padres, «siempre positivos, siempre buscando soluciones porque nadie se ahoga en un vaso de agua», asegura la mejicana. «Ellos me han enseñado que si hay una puerta cerrada o si no hay ni ventana lo que tenemos que hacer es empezar a construir una».

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Cuando de niña fue consciente de que sus brazos nunca iban a crecer, algo que contaba ingenuamente a sus compañeros del colegio, decidió poner sus pies a hacer manualidades. «Yo soy de la idea de que todas las personas de alguna manera tenemos limitaciones y si les damos la vuelta se pueden convertir en un potenciador».

Adriana afirma con convicción que ante la discapacidad «lo que más hay que entrenar es nuestra actitud». «Hay que entrenarnos para ser optimistas». Se trata de entrenar «una actitud, a veces de paciencia, otras de observación y otras de entereza», cuenta.

De esta forma, la pequeña Adry comenzó a ensayar con sus pies hasta lograr la técnica perfecta. «Me di cuenta de que mi cuerpo no tenía límites». De hecho, «no nacemos siendo inteligentes ni nacemos con muchas virtudes ni talentos, sino que los vamos desarrollando con el tiempo, la práctica y con el compromiso».

Esta mujer de sonrisa perenne aprendió a vestirse y a peinarse ella sola. Con el paso de los años, los dedos de sus pies aprendieron a manejar con destreza perfiladores de labios y brochas de maquillaje. En definitiva, su cuerpo se olvidó de que allí nunca hubo unos brazos ni unas manos gracias a «la práctica y a la creatividad», dos palabras que «son herramientas tan indispensables como un brazo derecho».

Como parte de su carrera profesional y personal, Macías ha publicado cuatro libros. No están escritos con las manos, sino con los pies, y están dictados desde el corazón. Su último trabajo literario es ‘Enamórate de ti: Ámate, reencuéntrate y vuelve a empezar’, con más de diez mil ejemplares vendidos y capítulos como ‘Las Reinas que no Somos’, ‘Parecido al Amor’ y ‘Otra Vez de Pie’, se ofrece como un mapa para encontrar el amor propio perdido.

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Un amor propio que, como recuerda la escritora mexicana, «se rompió» en la etapa de la adolescencia. «Yo era completa hasta que me empecé a comparar con los demás». «Nos comparamos con los demás y somos un poquito injustos porque siempre lo hacemos desde nuestra zona de debilidad con la zona de fortaleza y de bonanza que tienen los demás; además pensando en lo que nos hace falta, en vez de darnos cuenta de lo que tenemos y ponernos a trabajar en ello».

SIN LÍMITES

La superación se convirtió entonces en una constante en su vida. «Hay que dejar de compararse para no caer en el papel de víctima, porque no por tener brazos la vida te va a ir bien». Hoy, Macías cumple 23 años como conferenciante y escritora. Ha evolucionado como persona y como mujer, pero la esencia de sus mensajes es la misma y se basa en la motivación. «Vamos a tener siempre motivaciones temporales y motivaciones definitivas». «Ser la mejor versión de ti misma es una motivación definitiva, es decir, buscar ser mejor de lo que fuiste el día de ayer, pero en el camino vamos a encontrar motivaciones temporales», asegura Adry.

La escritora ha ido superando retos a lo largo de su vida. Se compró un coche, la casa de sus sueños y logró ser madre tras varios años de tratamientos de fertilidad. Su hija Meritxell «sigue siendo una de las inspiraciones más fuertes de mi vida». La niña cuando era más pequeña le preguntaba siempre por sus brazos. Finalmente, acabó entendiendo que su madre, sin brazos, «podía hacer de todo».

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La pequeña acaba de cumplir siete años y su madre asegura acerca de las motivaciones temporales que los hijos se van, los proyectos de trabajo terminan y «no puedes construir toda tu inspiración en ellos». Este espíritu insaciable de Adriana Macías le ha llevado recientemente a aprender a tocar el violonchelo durante la pandemia. «El chelo fue para mí algo extraordinario que llegó a mi vida para enseñarme algo más que arte y hoy en día mi sueño es compartir sobre un escenario esta historia de esfuerzo, dedicación, compromiso y mucho amor propio».

Para poder rodear con sus piernas un instrumento que se abraza, echó mano como siempre del ingenio y la práctica. «Creamos un arnés, tuve que practicar mi equilibrio y fuerza para poder mantenerme en una postura complicada y sacar así una nota». Cada proyecto de esta increíble mujer es la demostración de que no existen límites, de «que nosotros podemos idear nuestras propias estrategias para lograr lo que queremos en la vida».

Esta positiva mujer se muestra ilusionada porque este sábado actúa en California, Estados Unidos, donde además de impartir una charla motivacional tocará por vez primera el chelo en público compartiendo esta historia de perseverancia e ingenio. Después le esperan más conferencias en otros países porque Adriana Macías, aunque nació sin brazos, cada día le echa un pulso a la discapacidad que, gracias a su tenacidad y fortaleza, siempre gana.