• 28 de septiembre de 2022 12:29 PM

Los años oscuros de la Colombia de Turbay Ayala

La historia de Colombia tiene, aún hoy, muchas sombras que empiezan a buscar la luz. 

Es el caso de Nury Esther Márquez Riveros que, en su libro Viajando con las nubes. Mi mejor compañía, busca dar voz y narra su aventura vital para mostrar una época histórica de la que aún poco se habla y que ha marcado a toda una generación. De hecho, es un tema que ha tenido gran acogida y que ha posicionado su obra como número uno de Amazon en Ficción distópica (tanto kindle como libros) y Biografías y memorias.

Su historia, que comenzaría en Icononzo, pero pronto tuvo que trasladarse su familia a Melgar, un pueblo del Tolima, ante la situación social. De allí también partió cuando al quedarse huérfana de padre y, en parte, debido también a la situación económica que atravesaba el país en la década de los 60 del pasado siglo XX, necesita desplazarse a casa de familiares y amigos de estos.

“Me tuve que disfrazar de hombre para recorrer sitios nocturnos” explica en las líneas de las más de 160 páginas de su libro. Una época en la que pasa de la infancia a la adolescencia y madurez.

Es entonces cuando comienza su vida con Numael, un líder social considerado por los militares un guerrillero por su trabajo con la comunidad. Con él tuvo un hijo y planearon un futuro que pusiera por fin estabilidad en la vida familiar de Nury Esther. 

Pero nada salió como lo planearon. Cuando su bebé cumplía los 10 meses, Numael fue asesinado a balazos cerca de casa y ella fue encarcelada esperando que colaborara delatando a guerrilleros de un álbum que le enseñaba. Eran gente que ni siquiera conocía. 

Hoy comprendo que todo obedecía a un contexto político, económico, social, ese mes de agosto del 78 fue elegido como presidente, el liberal, Julio César Turbay Ayala que, con su Estatuto de Seguridad Nacional firmado en septiembre, entregó a las fuerzas militares todas las facultades para hacer lo que se les antojara, exterminando al que consideran enemigo, colocando en los altos cargos a militares de gran trayectoria como fue el Coronel Vega, lo que les permitió cometer el mayor número de violaciones a los derechos humanos” comenta. 

Es entonces cuando tomó la decisión de retomar los estudios que no había terminado para poder graduarse en Derecho en 1993. Hoy en día cuenta con la especialidad en Derechos Humanos, Ciencias Criminológicas y la Maestría en Derecho Penal. 

Gracias a eso trabajó como fiscal especializada en la Dirección Nacional de Derechos Humanos, donde ha participado en las investigaciones contra miembros de las Fuerzas Armadas y personas al margen de la ley, entre ellos, guerrilleros. También puso a disposición de la Dirección Nacional de Desaparición Forzada su experiencia. 

Con su libro pretende demostrar que el camino se forja solo, que por muy mal que sean las cartas que toca jugar en la vida, siempre hay alguien dispuesto a echar una mano y que uno mismo puede salir adelante encontrando una fuerza que no pensaba que tenía.