• 25 de junio de 2024 1:58 AM

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Las abejas que vuelan a principios de primavera en montañas del sur de España son más vulnerables al calor

– Según un estudio del CSIC

MADRID, 03 (SERVIMEDIA)

Las abejas mineras del género ‘Andrena’, principales polinizadores al principio de la primavera en los sistemas montañosos del sur de la Península Ibérica, son particularmente vulnerables al calor.

Esa es la principal conclusión de un estudio realizado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y publicado en la revista ‘Ecological Monographs’.

En España existen más de 1.100 especies diferentes de abejas. Estas presentan caracteres muy diferentes, lo que hace que determinados grupos sean más o menos frecuentes en diferentes momentos del año y muchas de ellas se puedan ver tan solo en ambientes con características particulares.

La investigación, liderada por la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), señala que la prevalencia de las abejas mineras en la floración temprana en hábitats mediterráneos de montaña del sureste de España es favorecida por su biología térmica.

«En los sistemas montañosos del sur de la Península Ibérica, la mayoría de las plantas que florecen a finales del invierno o principios de la primavera cuentan con las ‘Andrena’ como principales polinizadores», indica Carlos Herrera, investigador del CSIC en la EBD-CSIC y del proyecto europeo Sumhal (Sustainability for Mediterraean Hotspots in Andalusia integrating LifeWatch ERIC).

Buena parte de las especies de este género son especialistas y solo colectan polen de una especie de planta o de un pequeño grupo de especies emparentadas entre sí. Por lo tanto, en ambientes mediterráneos donde la riqueza de plantas es alta también se encuentra una alta diversidad de especies de este grupo de insectos.

En la sierra de Cazorla (Jaén), región donde se centra el estudio, se ha detectado su importancia como polinizadores por ejemplo en crucíferas como ‘Iberis carnosa’ (100%) o ‘Draba hispánica’ (71%) y en bulbosas como ‘Crocus nevadensis’ (79%), ‘Narcissus hedraeanthus’ (67%) y ‘Fritillaria lusitanica’ (63%). Sin embargo, su importancia pasa a ser nula o muy baja en especies que florecen a finales de primavera o durante el verano

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CARACTERÍSTICAS TÉRMICAS

Los investigadores contemplaban varias razones para explicar por qué las abejas ‘Andrena’ prevalecen durante el periodo temprano de la temporada de floración en estos hábitats: la débil o nula capacidad para calentarse por encima de la temperatura ambiente, un límite superior de tolerancia térmica relativamente bajo o una débil capacidad termorreguladora, entre otras.

«Tras estudiar las temperaturas de las flores en las que forrajean encontramos que raramente se encuentran por encima de 21 °C. Sin embargo, abejas de otros géneros también presentes en la región se alimentan con frecuencia en flores con temperaturas superiores a 30 °C», apunta Herrera.

Los datos del trabajo, recogidos entre 1997 y 2022, indican que son muy pocas las especies de ‘Andrena’ capaces de elevar substancialmente su temperatura por encima de la temperatura ambiente. Y si la temperatura corporal sube por encima de 30 o 31 °C necesitan enfriarse, modificando su comportamiento para conseguirlo.

«Esto hace pensar que, si el clima sigue variando en nuestra región, como muestran las series de datos registrados y predicen los modelos probabilísticos, aumentando tanto la temperatura media como la frecuencia de días cálidos, el período de tiempo adecuado para la alimentación de estas abejas de mediano tamaño se verá reducido substancialmente», concluye Herrera.