• 29 de noviembre de 2022 12:14 PM

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La pérdida de habilidades de comunicación de los adolescentes por abuso de pantallas agrava la salud mental

MADRID, 04 (SERVIMEDIA)

La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (senFYC) destaca que la pérdida de habilidades de comunicación de los adolescentes causada por el abuso de las pantallas o dispositivos electrónicos agrava los problemas de salud mental, por lo que considera necesario ahondar en esta situación desde la Atención Primaria.

Según recomendó este lunes la semFYC, hay que valorar criterios de diagnóstico de enfermedades mentales (DSM-V) para, si aparecen síntomas de dependencia, ser capaces de afrontar la situación desde la consulta.

Para los médicos de familia, el problema colateral al que se hace frente es que el exceso de uso de pantallas y dispositivos digitales está mermando las capacidades de comunicación directa entre los adolescentes. Esto dificulta todavía más la detección y el abordaje de este tipo de adicciones en el que las técnicas de entrevista clínica son claves.

Por ello, la senFYC destacó que «si el facultativo encuentra la presencia de síntomas de dependencia, está en disposición de poner un tratamiento que comience con una entrevista motivacional para continuar después con un seguimiento en consulta». En caso de mala evolución, se deriva al paciente adolescente al equipo de salud mental donde el tratamiento psicológico, según la gravedad de la depresión, oscilará entre las 8 y las 12 semanas en un principio.

Como procedimiento, solo «en adolescentes con depresión mayor leve se recomienda la terapia cognitivo-conductual o la terapia interpersonal como modalidades de psicoterapia iniciales, debido a que son las que han demostrado ser más eficaces en este grupo de edad», señalaron desde la semFYC.

Los médicos de familia destacaron que por eso es tan importante «empoderar a la infancia con una educación positiva y sin prejuicios, indicándoles cómo utilizar internet de forma que puedan disfrutar libremente. De lo contrario pueden sufrir depresión, ansiedad o timidez. Los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) pueden ser particularmente vulnerables».