• 29 de enero de 2023 8:06 AM

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Expertas en emprendimiento proponen a las empresarias pasar de competir a colaborar

– La Universitat Abat Oliba CEU ha acogido el VIII Workshop de la Mujer Emprendedora, organizado por su Cátedra de Creación de Empresas y Empresa Familiar

MADRID, 16 (SERVIMEDIA)

Las emprendedoras que han participado en el VIII Workshop de la Mujer Emprendedora, que anualmente organiza la Cátedra de Creación de Empresas y Empresa Familiar de la Universitat Abat Oliba CEU de Barcelona, en colaboración con el Club de Emprendedores de esta universidad, sostienen que el emprendimiento impulsado por las mujeres tiene ante sí el reto de sustituir la lógica de la competencia por otra de colaboración.

Helena Sánchez, la más joven de las emprendedoras participantes, aseguró que, en ocasiones, se ha «encontrado con otras mujeres que, en lugar de verte como una colaboradora te ven como una competidora». Sánchez cree que debería ser al contrario, pues «es importante que los emprendedores nos veamos como compañeros porque en el mundo del emprendimiento siempre pueden surgir oportunidades».

En la mesa redonda, que ha sido moderada por el fundador de Girona Tech Hub y CEO WOW Startups, Joe Esparraguera, cuatro emprendedoras han compartido su experiencia en la puesta en marcha de proyectos de emprendimiento. Además de Helena Sánchez, han intervenido la consultora de hostelería Vikki Benito, la consultora de proyectos y coach Susana Martín, y la CEO de Akuaba, Núria Gil.

Las expertas no han rehuido de la cuestión de si el mundo de la empresa es todavía un ámbito dominado por patrones masculinos. «Hay empresas dirigidas por hombres en las que es difícil crecer», comentó Benito. Mientras que Gil, la emprendedora de más larga trayectoria de las que había en la mesa, recordó los tiempos en los que «se hacían preguntas en las entrevistas de trabajo que hoy serían motivo de denuncia».

Con todo, los desafíos a los que han de enfrentarse las mujeres son los mismos que los de cualquier emprendedor, como «miedo a la incertidumbre» y la «dificultad de cuantificar el trabajo para poderlo vender», señaló Martín. Algo en lo que ha coincidido Gil, que reconoció: «Lo que más me costó es aprender a venderme a mí misma».